Un mundo de colores y de ilusion.

Lectores.

lunes, 25 de junio de 2012

Todo acabó hace más de 6 meses. Todos esos sueños y planes de futuro se destruyeron. ¿Quién me iba a decir que a día de hoy no tendría nada por lo que luchar? Nadie, por eso nunca me esperaba algo así. Luché, luché desde los 3 años por un deporte que realmente me gustaba, por llegar a ser alguien, por ese sueño que creía inalcanzable pero que a base de esfuerzo y sacrificio y días y días de duro entrenamiento, veía más cerca. Pero todo acabó, una lesión me fastidio y aquí estoy, después de más de 6 meses sin haber pisado de nuevo una pista. Pero aquí estoy, intentando luchar contra una lesión, contra la espalda, contra la escoliosis. Porque alguien muy importante me dijo: "La escoliosis no es más fuerte que tú, tú puedes con ella" y no se equivocaba.
Lo único que puedo hacer a día de hoy es luchar. Luchar para salir adelante y volver a pisar una pista de tenis. Por volver a ser lo que era antes. Por recuperar todo el tiempo perdido. Luchar para salir adelante, porque aún no hay nada perdido. Porque por muy difícil que lo vea... Nada es imposible. Casi nada. Al menos eso.
Y debo dar las gracias a esa persona que ha estado ahí desde que comenzó todo. Esa persona que me está dando fuerzas para seguir. Esa persona que está a mi lado día a día con todo esto. Gracias por todo, eres lo más grande.  
Te amo, Antonio.

martes, 5 de junio de 2012

Ir andando por la acera. Sin un rumbo fijo. Con la cabeza en todos lados menos donde tiene que estar. Coches que pasan, personas dentro que tocan el claxon, que esperan, que se estresan. Millones de personas, millones de pensamientos en cada una de ellas y muchas vidas escondidas. Secretos inconfesados. Sonrisas y alegrías, quién sabe por qué. Quizás por amistad, por buenas noticias recibidas, por seguridad, por espera de algo importante o por amor. Sí, por eso, por amor. Amor. Millones de pensamientos que trataban de amor pasaban por mi cabeza en ese momento. Veía el tiempo correr, la vida pasar, pero lo único que sabía hacer era mirar al horizonte, andar sin saber a dónde iba a parar y pensar. Pensar en eso a lo que algunos llaman amor pero que pocos ven y sienten. ¿Por qué pocos ven y sienten? Se ve a simple viste. Personas que se enamoran de falsos "te quiero" o "te amo" acompañados de falsas promesas que creen prometer algo eterno, algo que va a durar para siempre. Personas que no saben el verdadero significado de amar. Niños que juegan a ser mayores, mayores que juegan a ser niños. Jóvenes en un banco besándose, demostrándose todo ese amor que dicen tener el uno del otro, matrimonios discutiendo y otros llevando una vida ejemplar rodeados de toda una familia, ancianos que parecen llevar toda una vida juntos y otros que viven con un dolor interno al haber perdido al amor de su vida. Eso es. Amor perdido. Todo acaba, ya sea antes o después. Esas personas han sabido verdaderamente amar, mientras que otros, como los jóvenes, van "de flor en flor", diciendo así que viven la vida mejor. Y ahora me centro en mi historia. Besos, abrazos, caricias, momentos especiales, gestos oportunos en el momento oportuno. Gestos inesperados en el momento más inesperados pero qué, al venir de esa persona, se vuelven oportunos. Todo te parece oportuno en ese momento. Encuentras alegría, risas y bromas en la cosa más simple. En ese momento de paseo, pensando en lo que es la vida me paré a pensar en que grupo de jóvenes pertenecía yo. Sí, soy de esas que demuestra su amor ya sea en un banco o dónde sea. Pero en ese momento, me siento muy diferente a esos jóvenes que viven, la gran mayoría, de mentiras, porque no saben amar. Con 12 años aprendí a amar y así llevo, 21 meses, con 14 años, amando a la misma persona. Cada día es un día nuevo para volver a enamorarse, volver a sentir, volver a besar... pero siempre de la misma persona. He aprendido, he cambiado, he luchado... Todo por alguien que solo me ha dado una cosa: su vida. Sí, os parecerá poco, pero a mi me parece algo muy grande y valioso. Creo que eso falla en la mayoría de la gente. Pequeños detalles, pequeñas cosas que al fin y al cabo son las más importantes. Y me siento afortunada. Por saber valorar esas pequeñas cosas y por, gracias a ello, llevar 1 año y 9 meses con la persona a la que más he querido en toda mi vida y sé que así seguirá siendo mucho tiempo. Y no, no es un capricho de una adolescente de 14 años, sé que esto va a llegar muy lejos.

 
 
Reflexiones de una adolescente. ~