Un mundo de colores y de ilusion.

Lectores.

martes, 5 de junio de 2012

Ir andando por la acera. Sin un rumbo fijo. Con la cabeza en todos lados menos donde tiene que estar. Coches que pasan, personas dentro que tocan el claxon, que esperan, que se estresan. Millones de personas, millones de pensamientos en cada una de ellas y muchas vidas escondidas. Secretos inconfesados. Sonrisas y alegrías, quién sabe por qué. Quizás por amistad, por buenas noticias recibidas, por seguridad, por espera de algo importante o por amor. Sí, por eso, por amor. Amor. Millones de pensamientos que trataban de amor pasaban por mi cabeza en ese momento. Veía el tiempo correr, la vida pasar, pero lo único que sabía hacer era mirar al horizonte, andar sin saber a dónde iba a parar y pensar. Pensar en eso a lo que algunos llaman amor pero que pocos ven y sienten. ¿Por qué pocos ven y sienten? Se ve a simple viste. Personas que se enamoran de falsos "te quiero" o "te amo" acompañados de falsas promesas que creen prometer algo eterno, algo que va a durar para siempre. Personas que no saben el verdadero significado de amar. Niños que juegan a ser mayores, mayores que juegan a ser niños. Jóvenes en un banco besándose, demostrándose todo ese amor que dicen tener el uno del otro, matrimonios discutiendo y otros llevando una vida ejemplar rodeados de toda una familia, ancianos que parecen llevar toda una vida juntos y otros que viven con un dolor interno al haber perdido al amor de su vida. Eso es. Amor perdido. Todo acaba, ya sea antes o después. Esas personas han sabido verdaderamente amar, mientras que otros, como los jóvenes, van "de flor en flor", diciendo así que viven la vida mejor. Y ahora me centro en mi historia. Besos, abrazos, caricias, momentos especiales, gestos oportunos en el momento oportuno. Gestos inesperados en el momento más inesperados pero qué, al venir de esa persona, se vuelven oportunos. Todo te parece oportuno en ese momento. Encuentras alegría, risas y bromas en la cosa más simple. En ese momento de paseo, pensando en lo que es la vida me paré a pensar en que grupo de jóvenes pertenecía yo. Sí, soy de esas que demuestra su amor ya sea en un banco o dónde sea. Pero en ese momento, me siento muy diferente a esos jóvenes que viven, la gran mayoría, de mentiras, porque no saben amar. Con 12 años aprendí a amar y así llevo, 21 meses, con 14 años, amando a la misma persona. Cada día es un día nuevo para volver a enamorarse, volver a sentir, volver a besar... pero siempre de la misma persona. He aprendido, he cambiado, he luchado... Todo por alguien que solo me ha dado una cosa: su vida. Sí, os parecerá poco, pero a mi me parece algo muy grande y valioso. Creo que eso falla en la mayoría de la gente. Pequeños detalles, pequeñas cosas que al fin y al cabo son las más importantes. Y me siento afortunada. Por saber valorar esas pequeñas cosas y por, gracias a ello, llevar 1 año y 9 meses con la persona a la que más he querido en toda mi vida y sé que así seguirá siendo mucho tiempo. Y no, no es un capricho de una adolescente de 14 años, sé que esto va a llegar muy lejos.

 
 
Reflexiones de una adolescente. ~

2 comentarios:

  1. Escribís muy lindo, y yo también me he puesto a pensar cuando voy por la calle en qué cosas estarán pasando por la mente de todos los que me rodean... Si pudiéramos saberlo, tendríamos muuuuchas historias para escribir, no?
    Qué bueno que hayas encontrado al amor desde tan chica, me alegro por vos y les deseo suerte.
    Saludos desde la Patagonia Argenina :)

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    1. La verdad es que es un misterio que a muchos nos gustaría descubrir, saber como vive la gente, comparar las vidas, aprender diferentes culturas y pensamientos de diferentes personas... Y claro, tendríamos muchísimas historias :)
      Muchas gracias, un abrazo muy grande :)

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