Un mundo de colores y de ilusion.

Lectores.

jueves, 31 de enero de 2013

Vuelvo de nuevo y para dar las gracias.

No paro de mirar atrás, al pasado y lo único que veo es lo mucho que ha cambiado todo. No sé si decir que ha cambiado para bien o para mal, pero ha cambiado. Aunque a estas alturas no sirve de nada lamentarse, aunque nunca viene mal recordarlo un poco todo.
He de admitir que la mayoría de las cosas han cambiado para bien, pero que a estas alturas empiezo a echar de menos esas cosas, momentos y personas que ya no están  y que en su día ocuparon un papel muy esencial. Perdí, recuperé, perdí y volví a recuperar a mi mejor amigo. Esta última vez, ya nada ha vuelto a ser como antes y solo queda recordar, recordar como fue todo ya que no volverá a ser igual. Esa persona sabe que me dirijo a ella. Esa persona no sabe la mitad de las cosas... Me costaba cada día levantarme teniendo la sensación de que ya no estaba, de que todo iba de mal en peor. Que otra persona, que no era yo, estuviera disfrutando su gran amistad en mi lugar, me mataba lentamente, podía conmigo. Esa persona ha cambiado, yo he cambiado y lo último que debo hacer ahora es lamentarme. Porque si todo cambió fue porque quisimos. Lo que tampoco sabe esa persona es que ocupó, ocupa y ocupará un lugar muy importante en mi corazón y que la quiero, a más no poder, a pesar de todo. Porque ha sido la mejor amistad que he tenido, una persona que me ha cuidado, ha dado todo por mi, me ha escuchado, apoyado y ayudado... Y que a pesar de nuestros fallos, aquí estamos, juntos.
Por otra parte, el distanciamiento con muchas otras personas ha sido grande. Y en estos días en los que no paro de recordar, no puedo evitar echar de menos miles y miles de momentos vividos con ellos, esas miles de risas, ese apoyo incondicional, esa ayuda que tenía día a día cuando todo iba de culo. Esos amigos con los que compartí un gran verano y que a pesar de todo y de lo "poco" que he vivido junto a ellos, siempre quedará marcado aquí, en mi corazón, muy profundo. Porque pisaron fuerte y dejaron huella.

Y estas son mis sensaciones a día de hoy. Y no hay peor sensación que esta. Echar de menos a personas con las que has vivido momentos increíblemente grandes y que en estos momentos, ves imposible volver a vivir momentos así. Aunque nada es imposible, tan solo queda luchar o aguantarse y yo voto por lo primero.
Aunque diciendo todo esto, parece que en estos últimos meses, mi vida ha sido una mierda y no. He tenido el apoyo día a día de una persona que, a pesar de esos altibajos, nunca ha fallado. Nunca ha fallado cuando necesitaba sonreír, soltar una carcajada... en definitiva, ser feliz. Esa persona que ha estado presente cuando no estaba gente que tanto me prometía. Esa persona que a día de hoy y siempre me está dando fuerzas para que siga adelante, luche y consiga lo que quiera y me proponga. Y por esto y mucho más, mi vida no es ninguna mierda. Porque gente viene y va, pero siempre se tiene el apoyo de alguien especial y ese alguien es él. Y tú ya sabes que va por ti. Dicho esto, gracias, mil gracias por todo. Por esas cosas que no se pueden contar.

Y gracias a esas personas nombradas en la primera parte del texto por todo lo que han hecho por mi, por aparecer en mi vida, seguir en ella aunque no sea de la misma manera y por haber marcado tanto y dejar huella. Gracias por haberme hecho reír en momentos especiales. En serio, gracias.

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