Un mundo de colores y de ilusion.

Lectores.

sábado, 2 de febrero de 2013

El Diario de Noa.












Tan solo pido que no me sueltes nunca. ¿Es eso mucho pedir? 

4 de Septiembre.

Y aquel día, te iba a decir que me gustabas. Y se me adelantó la sonrisa...




¿Para qué mirar al pasado?

Y, ¿de qué sirve darle vueltas al pasado? ¿Para qué sirve ver cuánto ha cambiado todo? ¿Para lamentarte, sufrir, echar de menos y estar mal? ¿Para lastimarte el corazón comiéndote la cabeza buscando la solución a algo que no tiene? ¿Para eso? Pues no, me niego. Si algo he aprendido en la vida es que, dándole tiempo al tiempo, todo vuelve a su estado normal. "Tiempo al tiempo". Ese era y seguirá siendo mi lema. Y a estas alturas, no me puedo quejar de nada de lo que ha hecho el tiempo. Algunas veces he tenido que esperar más tiempo y otras veces, menos. Pero todo ha vuelto a la normalidad. Todo. Por eso mismo, ahora quiero mirar al futuro. Ese futuro que todos dicen que ya está escrito, pero yo pienso que no. Pienso que con todo ese esfuerzo del presente, conseguirás labrarte un futuro mejor o peor. La vida es un libro. Y aún quedan muchas páginas por escribir y yo quiero escribir las mías, con mi esfuerzo y la gente que me quiere y quiero a mi lado.



Y vosotros, ¿qué queréis en vuestro futuro? ¿Lo tenéis claro? Yo sí. Me gustaría tener muchas cosas, pero me conformo con lo mínimo. Y para mi, lo mínimo y esencial es pasar toda una vida a su lado. Tener nuestro trabajo, buscarnos una buena casa o un buen piso, mejor o peor, pero con tal de vivir bajo techo y a su lado basta. Conseguir nuestras metas y crear nuestra familia. En esa familia, no deben faltar Noelia, Almudena, Pablo ni Alejandro. Quiero verle sonreír al ver a sus niños crecer, al ver como se les caen sus primeros dientes. Quiero verle enojar cuando tengamos esas típicas discusiones de ver quien se levanta a cambiarle el pañal a los niños de noche. Quiero que enseñemos juntos a nuestros niños a montar en bici. Quiero una vida junto a él. Y no pido una vida perfecta, una casa perfecta, un trabajo perfecto ni unos niños perfectos. Pido una persona que me quiera, lo mínimo para poder vivir y salir adelante y unos niños que me quieran. Y enseñarles a mis pequeños decir "gracias". Darles una educación y una vida como merecen. Darles todo de mi, a ellos y a él. Porque mi amor hacia ellos será/es tan grande, que para mi serán la perfección personificada. Y teniendo todo eso, mi vida será más que perfecta. Y tampoco pido una boda perfecta ni una petición de mano perfecta. Yo con un simple "Perdona, pero quiero casarme contigo", soy feliz. Y con una boda a su lado y con la gente que me quiere, me basta.
No quiero una vida perfecta. Solo te quiero a ti. Y a mis sueños. Tus sueños. Nuestros sueños. Y cumplir juntos lo que un día dijimos.
Nada ni nadie.
Nunca y siempre.
4 de Septiembre de 2010, 20:45.
TE AMO.

viernes, 1 de febrero de 2013

Siempre seguiré sonriendo.

Y siempre, siempre seguiré sonriendo sin importar lo destrozada que esté. Sin importar lo que quede por venir. Sin importar esos recuerdos que a veces te parten en dos. Sin importar nada, siempre seguiré sonriendo. Dedicando todas y cada una de mis sonrisas a mis amigos, familiares, gente que no está presente pero sí en mi corazón y... a mis enemigos, para que les queme el alma por dentro al verme triunfar. Porque no he venido a este mundo a quedarme de brazos cruzados a ver como pasa el tiempo, los momentos y las personas... He venido a este mundo a hacer mis sueños realidad. A proponerme mil y unos objetivos, mil metas y alcanzarlas todas. He venido a este mundo a triunfar y a que todos vean mi triunfo.

Te amo.

Que quiero que estés conmigo aquí y ahora. Quiero que me abraces cuando me veas tiritar. Quiero que me cojas de la mano cuando me sienta insegura. Quiero que me beses cuando veas que estoy de bajón. Quiero que, cuando me veas desconsolada, me digas que tú serás mi infinito. Quiero que me agarres de la cintura para tranquilizarme cuando me altero. Quiero que me susurres al oído “pequeña”, para hacerme sentir grande. Quiero que te acerques y me llames “princesa”, porque sabes que me siento como una de verdad cuando tú estás cerca.